viernes, 24 de octubre de 2014

ADICCIONES

Una adicción es una enfermedad física y emocional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el sentido tradicional es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona. En su sentido etimológico, «adicto» proviene del latín, que denotaba al deudor que, por falta de pago, era entregado como esclavo a su acreedor.

Adicciones

¿Quién controla a quién?

Una gran mayoría de consumidores manifiesta tener control sobre el ejercicio de sus adicciones. Ellos dicen que las pueden dejar cuando quieran; sin embargo, cuando desean salir de ellas, se dan cuenta de que se hallan atrapados y que requieren ayuda profesional.

¿Por qué las personas caen en adicciones?

Practicar una actividad o conducta adictiva es una forma de adquirir seguridad, de evadir problemas, de evacuar frustraciones, problemas personales o estados emocionales (tristeza, ansiedad, depresión, alegría, euforia).

¿Cómo saber si tienes este problema?

Responde sinceramente a las siguientes preguntas:

  1. ¿Manifiestas cambios repentinos en tu personalidad o incurres en excesos de mal humor sin explicación aparente?
  2. ¿Sientes que te has dedicado a la vida bohemia más de la cuenta?
  3. ¿Ha bajado tu rendimiento laboral o académico, has abandonado tus responsabilidades a causa de haberte trasnochado?
  4. ¿Has tomando distancia de tu familia que constantemente dice que te estas dedicando demasiado a frecuentar más a tus amigos y a festejar?
  5. ¿Has perdido el interés en tus actividades favoritas, tales como deportes y hobbies, y tu tiempo de consumo o juego se ha prolongado?
  6. ¿Se han incrementado los conflictos y peleas en el seno de tu familia a causa de tu conducta?
  7. ¿Muestras falta de motivación, incapacidad para cumplir con tus responsabilidades?
  8. ¿Sientes un aumento de fatiga e irritabilidad, padeces de sueño interrumpido?
  9. ¿Te has endeudado a causa de que gastaste el dinero en algún vicio?
  10. ¿Te enojas cuando las personas te hablan acerca de la bebida, drogas, ludopatía o ciberadicción, y sientes que están en contra de ti?
  11. ¿No hallas otra manera de divertirte que no sea practicando una adicción?
  12. ¿Sientes dolores de cabeza, temblores, intranquilidad, falta de sueño, cansancio, falta de apetito, ansiedad e ira al dejar de practicar una adicción?
  13. ¿Has intentado dejar la adicción y no has podido y sientes estar perdido?
  14. ¿Has frecuentado o frecuentas amistades que se dedican a la adicción?


Si ha contestado afirmativamente a por lo menos seis de estas preguntas, es que tienes el problema.

Algunos signos que se observan cuando una persona está consumiendo una sustancia:

  • Excesiva hostilidad frente a los demás.
  • Ojos enrojecidos.
  • Presencia de instrumentos necesarios al consumos de drogas, sospechosa aparición de comprimidos, frascos de colirio, jarabes y envases de medicamentos.
  • Acentuadas alteraciones en el apetito.
  • Distracción, risas excesivas.
  • Actividades antisociales tales como mentir, robar, faltar al colegio, al centro laboral, etc.
  • Cambios en los hábitos de higiene y en la alteración de la apariencia personal.
  • Actitudes furtivas o impulsivas, uso de anteojos oscuros aunque no haya exceso de luz.
  • Uso de camisas de mangas largas, incluso en días calurosos.
  • Reacción defensiva cuando se mencionan drogas y alcohol en la conversación.
  • Desaparición de objetos de valor.
  • Falta de expresión en el rostro; monotonía en la voz.
  • Uso de los equipos de sonido a todo volumen.
  • Actividades preferentemente nocturnas.
  • Afecciones bronquiales y otros problemas de salud.
  • Depresión emocional; frecuente mención del tema del suicidio.
  • Aliento alcohólico.
  • Confusión sobre el lugar, hora y día.
  • Crisis de miedo o temor exagerado.
  • Insomnio.
  • Tos crónica.
  • Apariencia de borrachera.
  • Dificultad para coordinar movimientos.
  • Aspecto somnoliento o atontado.
  • Congestión en nariz y garganta.
  • Locuacidad excesiva.
  • Temblores.
  • Excesiva calma o lentitud.





lunes, 20 de octubre de 2014

BULLYING - Vanguardia Juvenil Agrarista de Tabasco


Con esta información valiosa, te invitamos a que nos ayudes a la lucha diaria contra el bullying, para poder lograr juntos, el cambio de un mundo mejor y digno para vivir.

EL BULLYING

Bullying en la adolescencia.
Literalmente bullying proviene del inglés “bull” (toro)  o  “bully” que tiene como significado matón o agresor, si existe un matón o agresor por lógica existe una víctima que se ve afectada por intimidación, amenazas, burlas, golpes, insultos, aislamiento,  señalamiento u otros tipos de violencia.  El término de bullying fue acuñado por el psicólogo Dan Olweus en 1993.



El bullying, también conocido como acoso escolar, es una de las situaciones más duras con las que se pueden encontrar los adolescentes en la escuela. Se trata de una forma de tortura en la que un chico o chica o un grupo de ellos someten a maltrato a un compañero. Cualquier forma de maltrato físico, psicológico o verbal que se ejerce sobre un escolar durante un tiempo prolongado está considerado bullying.

Los chicos o chicas que se ven sometidos a este tipo de acoso llegan a vivir aterrorizados, tienen pavor a ir a la escuela y en algunos casos llegan a tener depresión y pensamientos de suicidio que, en ocasiones, llevan a cabo. Son situaciones tan peligrosas que padres y maestros deben vigilar estrechamente para descubrirlas.
Aunque puede darse en niños de todas las edades, lo más frecuente es que ocurra en la adolescencia . Se considera que uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 16 años vive o ha vivido una situación cercana al bullying como acosado o como acosador. Aunque el porcentaje de chicos o chicas que sufren un bullying grave es mucho más bajo ya que está entorno al 3%. Y es algo más frecuente entre las chicas que entre los chicos. 



Causas y consecuencias del bullying


Las causas


Son multifactoriales en las que se deben tomar en cuenta el aspecto individual, familiar y el entorno escolar.

Agresiones por parte del adulto.
Individuales.  Encontramos en el adolescente que agrede a otros  que ha vivido humillaciones y agresiones  por parte de adultos o algún tipo de  abuso dentro de su entorno ya sea familiar,  escolar o social. Este adolescente se siente superior al poder ejercer su violencia con los que no se defienden ni responden a las intimidaciones.


Falta de vínculos afectivos.

Familiares.  Un adolescente agresivo manifiesta esta conducta al presentarse dentro de su núcleo  familiar un ambiente   con ausencia de atención y falta de vínculos afectivos, donde existen situaciones de abandono por parte de alguno de los padres, adolescentes que viven con autoritarismo e imposición de autoridad.  También se presenta con adolescentes que viven en constante presión para lograr adelantos en su escolaridad o en alguna otra actividad.


Falta de vigilancia.
Entorno escolar. En una escuela con falta de vigilancia, orden, disciplina, y ausencia de  coordinación y colaboración entre profesores, tutores y personal directivo es un terreno fértil para que se presente la violencia escolar. Otros factores son la ausencia de límites, la permisividad del profesorado, la ligereza en la práctica de los valores, la falta de prevención de las conductas agresivas.



Consecuencias del bullying.


Dentro de las consecuencias que presenta el niño agresor se encuentran la disminución en su rendimiento escolar, falta de relaciones positivas con sus compañeros, puede desarrollar conductas delictivas a futuro. 
 Las consecuencias que sufre la víctima son mayores, se presenta una baja estima importante, el fracaso escolar es evidente, presenta manifestaciones de ansiedad, temor o fobia  a la escuela, trastornos emocionales, desarrolla una personalidad insegura, la peor de las consecuencias es la que toma el niño como medida de escape ante tanta violencia el suicidio.


Suicidio.

Tipos de bullying

Agresiones verbales. En este caso entrarían los insultos pero también cuando se habla mal de alguien o se expanden rumores malintencionados sobre un compañero.

Agresiones psicológicas. En este caso están las intimidaciones para provocar miedo y así conseguir que la víctima haga algo que no quiere hacer: entregar su dinero u objetos personales o cualquier otra cosa bajo coacción.

Agresiones físicas. Aquí entrarían las palizas o los simples golpes además de los robos o el destrozo de sus materiales u objetos.

Aislamiento social. Otra forma de bullying consiste en aislar a la víctima impidiéndole participar en las actividades de los compañeros de clase o, en algunos casos, dejando de hablarle y haciendo que los demás tampoco le hablen y se relacionen con él o ella.

Agresiones sexuales. En esta categoría están todas las agresiones que tienen como objetivo hacer que la víctima se sienta humillada o incómoda. La forma más frecuente del acoso sexual en la escuela es con la utilización de los celulares o las redes sociales.

Agresiones racistas. En algunos casos, la forma que utilizan los agresores son los insultos racistas cuando la víctima pertenece a alguna minoría como la latina.


Qué hacer si…


Le ocurre a tu hijo 

Hablar con la dirección, consejeros
y profesores.
Cuando un padre descubre que su hijo está implicado en un caso de bullying, ya sea como víctima o como agresor, debe actuar inmediatamente. Lo primero que hay que hacer es avisar a la escuela. Hablar con la dirección, con los consejeros y con los profesores. Y en los casos en los que se haya producido una agresión grave hay que denunciarlo a la policía. 


Tu hijo es la víctima 

Cuando el hijo(a) es la víctima.
Los padres de chicos o chicas que son víctimas de bullying tienen que establecer con la escuela un plan para salir de esa situación y mantenerse en contacto continuo con consejeros y maestros para seguir la evolución del proceso.
Y hay que darle todo el apoyo a la víctima. Habrá que explicarle y conseguir que entienda que él no es culpable de nada, que ha estado sometido a una situación de tortura y buscar fórmulas para restaurar su autoestima. En ocasiones puede ser necesaria la ayuda de un terapeuta. 

Tu hijo es el acosador 

Cuando el hijo(a) es el acosador.
Las medidas que deben tomar los padres de los acosadores también exigen que se mantengan en comunicación con la escuela para seguir la evolución de la situación. De igual modo deben hacer entender a su hijo que el acoso es inaceptable e incluso puede ser un delito. 

Tu hijo es un observador 

Cuando el hijo(a) es el observador.
Es muy frecuente que en los casos de bullying exista una víctima, un acosador y un grupo de observadores. El grupo de amigos es una de las características de la adolescencia y hay veces que los chicos o chicas siguen a un líder sin importar lo que este haga.
Los padres de los chicos o chicas que se han convertido en observadores deben actuar igualmente. Si tienen noticia de un caso de acoso deben comunicarlo a la escuela inmediatamente, explicando a su hijo lo que van a hacer y la importancia de hacerlo. Y deben asegurarse de que su hijo comprende que la valentía y la madurez están precisamente en no callarse ante este tipo de situaciones.



RECUERDA
Para Vanguardia Juvenil Agrarista de Tabasco, es muy importante buscar la solución contra este tipo de violencia.
Únanse con nosotros a esta lucha contra el BULLYING.